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Principio

 Arde en el pecho una hoguera, y en el escondrijo de la memoria un manojo de nervios. El ratón se encachinó aquella noche para la fiesta de lírica y perfume de sus lirios. Llega. Bloqueado en la atonicidad evita respirar. Se atora.    Cruce de miradas fijas. Se huele el aire en vilo. Aturdido esfuma esta presencia mía. Pareciera que se le estrujan las entrañas. Lo persigo. Se angustia. Lo carcomo acaloradamente tan dentro de sí que se persigna del demonio. El último apretón de pechos siente vacilar su perfume: azorado, dulce almizclero, tierno.

Vuelves a tu arte

  Cotidianamente escribir. Ejercicios de escritura número… ¡Qué te importa! Pa’ qué si ni imaginas.     Plop-           D espegue.   Sonrisas de pujanza. Cañería tapada de desesperación y ahogo. Soledad de perros. Histeria de porquería.   Vuelan los fantasmas. Ladro fuerte y muerdo a golpes… “a golpes contra el calendario.” Mi lomo, un poco arqueado, un tanto manchado mastica las ponzoñas del campo. Poder ser esa susodicha autora fenomenal es un juego, “ no hay nada nuevo bajo el sol”, la meta es traspasar del papel a tu llama en la conciencia. Reto y necesidad, como la lujuria.                                 Como el control sobre la satisfacción. Para todos, para nadie, para ti. Nos ahogaremos en el lodo, de la sequia al matorral y del matorral a...

Amamos lo que hacemos

  Amamos lo que hacemos Las ciencias del arte van por laberintos peligrosos. Cruelmente reproducen, se reproducen, como la mala hierba, se radican. Llenan la tierra de raícillas estrangulatorias de la pedrería. Temperatura latente las fertiliza. Frío medieval, en la noche descansada. Sol asfixiante, fotosíntesis a toda madre. La esperanza es el motor del ser humano, dicen. Noticia Novedad... Por demente que parezca esa emotividad… tal vez por idea: Una expiación. Volvemos a la rutina y los demonios se activan.       No. No son demonios.                                                    Fantasmas

I Parte

Orgullo y prejuicio   “Con frecuencia, nuestra vanidad es la que nos llama a engaño ” Es, la caminata del ciego pidiendo redención. Humanos grotescos y sublimes, sin dudar en absoluto la sobrevivencia podrían en la diferencia, tocar cual ser extraído del polvo de planetas los surcos de objetos con tersura, o animarse dramáticamente a colorear las legumbres. Corroboraríanse las afirmaciones de esa magia pergaminada durante cientos de años fosilizados, besar el gustillo nuclear frutal por suma delicia. Mas, entretenido en sirenas, los ratones se acostumbraron al perfume de gardenias chorreándoles los talones entre melenas. El suelo o el basurero se presentan como el mejor baúl de las cartas cursileritas de sollozos de tragedia enamorada a lo idiota. Manuela Sáenz & Catequilla, Mitad del Mundo.
  Emborrachado, un agujero negro escupió su vacío. Perdióse entre las luces móviles.  El delineador de Cleopatra se esfumó metamorfoseado en verde tornasol. La pirámide borró los secretos de la resurrección. Un espíritu ansioso ama levantar mis faldas. Jugar con los pliegues. Susurra en las madrugadas el antídoto al viajero.  La semejanza como teclas de letras y melodías escupiendo esas bellas historias de arenas, sol, aviones... serpientes, Principios y finales.   el horizonte como el mar