lunes, 17 de diciembre de 2012



Tic… Tic… Tic…
Tic… Tack… Tack … Tic... ROUMM!
Tic, tack, tic, tic, tack, tic,
caen gotas del cielo sobre la enanita flor.


Ursulina como “tultti” va de charco en charco
-¡Detente!- dice su madre,
como si pecado fuese
reventar el silencio con una risa.

Parece conejito con sus trenzas encintadas,
parece luna con su traje plomizo.

Conversa con el aire
que es su amigo siempre en movimiento.
Él, intrépido y algo tenso
no resuelve si hablarle o no,
así que copia el sonido de las aves,
respondiendo sus preguntas
con un silbido cálido y tierno.

-Ten cuidado- le repite,
Al internarse la chiquita
como una pulga en un león,
mezclándose con el hada blanca de neblina
en el campestre bosque de canarios y petirrojos.

Canta que canta la garrapatita
acostada de cara al cielo,
con sus piernitas confundiéndose cual raíces del frondoso abeto;
saltamontes con sus seis botas de siete leguas diminutas,
juguetean, saltando del estómago
como si fuese planta de despegue
a sus algodonados rosados dedos.
Ursulina ríe, ríe, ¡ríe!
¡Dios! ¡cómo ríe!  

¡Toc! ¡Toc! ¡Toc!
Llama a la puerta una fúnebre brisa.
-¿Quién es?- preguntan desde adentro
Abren la puerta y presente está
sólo un triste gélido viento.

La madre entonces entiende el fatídico hecho.
Corre más rápido que un ciervo.
Vuela por poco, pues…
no sabe si queda aún más tiempo.

Al llegar,
paralizada, en silencio,
con el corazón casi en el suelo,
mira como yace el pequeñito cuerpo sobre las secas hojas del conífero viejo,
con algo escarlata en la mano sujeto…
 un petirrojo, piensa ella
y lo ahuyenta,
pero prendido se queda de la mano derecha.

Conforme su cuerpo avanzaba
en pequeñas abundantes bolitas grana
la figura del pájaro se transformaba…
¡las guindas que no debían ser comidas!
¡Sí!... las guindas…
esas que había repetido a Ursulina
incesante e incansablemente que no comiera,
¡ésas están sobre su palma usurpándole la sonrisa!


Sin poder nada hacer
su ángel materno sólo repetía:
-cinco minutos…- la niña no respondía,
-cinco minutos, cinco minutos…-
entre lágrima y lágrima le decía que la quería;
-cinco minutos, cinco minutos, cinco minutos,
por favor… cinco minutos- imploraba suplicantemente
al observar como las estrellas la envolvían
-5 minutos… mi niña… quédate aquí… respirando junto a mí.


La infante entonces
¿crees que volvió a vivir?

No,
de la muerte no hay retorno,
es un viaje sin opciones.
La vida, vida, la vida,
¿cuándo lograremos entender ese significado?
¿cuándo lucharemos sin cobardía?
¿cuándo dormiremos con sueños al despertar?
¿cuándo te atreveras a hacer lo que anhelas?
¿cuándo callarás palabras obscenas?
¿cuándo te quitarás de la lluvia de ideas vanas?
¿cuándo le dirás por fin que la amas?
¿cuándo tomarás la iniciativa?
¿Cuándo te atarás a una estrella fugaz
sólo para enamorarte del cielo,
formar con las estrellas un mensaje secreto?

Eso lo harás cuando comprendas
que eres un algo fabuloso, querido, perfecto,
algo que late,
que no es un motor con gasolina de miedos.

¡Vamos! ¡Levanta tu rostro!
¡Alza la mirada!, ten calma,
Vive, disfruta a quien amas
por todo el lapso que haya luz,
no por un instante,
pues cuando pidas cinco minutos extra
y extiendas tu brazo en señal de braveza
ya no habrá más… ningún tiempo restante,
te arrebatará el aliento con el que respiras
la dama negra que embelesa
y te ahogará con un beso la existencia.


¡NO TEMAS! ¡No temas!
Porque tú ya habrás vivido con anticipación
en todo y sin huida
tus 5 minutos restantes de vida.

El petirrojo

miércoles, 12 de diciembre de 2012

en el otro lado el tiempo no...

                                                                                                    no se detendrá.

ignoré que la realidad se transforma, aunque no esté ahí... y si tú estás en el otro lado el tiempo no se detendrá.

jueves, 6 de diciembre de 2012

aurora...

         Sonidos…

                                espacios… …
Será que el tiempo cura las necedades de la luna diluidas en llantos inesperados por la almohada ya casi gastada de las pelusas del corazón?
 
No sabe el cielo, menos la mente reducida a humanidades mortales.
                     Cómo estás…

El vacío ya se te cerró o corriste huyendo del miedo a través de él… mejor siéntate, descansa, deja que el corazón respire aliviado y menos nostálgico… pasarán las nubes y llegará la neblina para iluminar la aurora y coronarte con luz la vida.
No decaigas, solo es un tic en el universo… vivirás y será bueno.