viernes, 9 de noviembre de 2012

.2001.v 10

El cuerpo doblado en una silla, los ojos en la ventana y parte de la mente costurera... esa cabeza cose con hilo de harina, haciendo surcos.
Cocinar con espantos, con sales, con pimientas, diluyendo la edad que el desierto tejió entre nubosas monta;as de polvo.

Oye, no me dijiste que hoy te casarías?
Y estás abandonada en toda la noche, solo con tu fiel lucero a un costado que te roba la tristeza.

Has viajado a mi ventana después de meses sin tu luz... vestida de tull brillante, nítida, pero sin las estrellas tu vida se torna opaca. Llámalas, llámalas, preparemos ensalada de frutas con chispas de caramelo y crema de tus crestas.
Lo que sea necesario.